Cuéntanos tu historia familiar

Hace tiempo, platicando con una amiga sobre los ancestros familiares, me di cuenta que muchos de nosotros atesoramos con verdadero carií±o y con una pizca de romanticismo las aventuras de los que nos precedieron.
La historia de los abuelos de mi amiga es hermosa en verdad. Ella me contó que un día Leonarda Alarcón, digna ama de casa y madre de familia con un bellísimo nombre, conoció a Florencio Coronado, padre de otra familia. Ellos se conocieron y se amaron. Y rompieron las reglas del resto de sus familias y las de la sociedad en la que vivieron. Ellos fueron fieles a su amor y dejaron todo atrás para vivir juntos, respetándose y queriéndose. Fueron exiliados de sus familias y excluidos de las riquezas que gozaban hasta ese entonces. Nada los hizo cambiar de opinión y ellos vivieron así hasta morir.
¡Qué valor el de Leonarda y de Florencio, de ser fieles al amor y a sus conciencias!
La historia de mi bisabuelo también está aderezada con su gota de aventuras. Al parecer --digo así porque no hay registros que prueben o contradigan los dichos familiares-- mi bisabuelo Pedro Orbe llegó de Espaí±a buscando un tesoro que le habían contado se hallaba en las cercanías de Tenango del Valle, estado de México. Los rasgos fisonómicos de él y luego de su hija Petra, mi abuela, son los mismos que aquellos de los judíos de Europa del este. Pedro era tan fanáticamente católico que hemos supuesto que él era, en realidad, un "cochino", un judío converso que trataba de pasar inadvertido. Como su llegada al país acaeció a finales del siglo XIX, quizás coincidió con una de esas migraciones masivas de europeos que se aventuraban en América.
Así hay historias en todas las familias. Preciosos relatos, con inexactitudes quizás, con ligerísimas exageraciones o con especulaciones que no podrán comprobarse nunca más. Ciertamente, este folclore familiar le da cohesión e identidad a nuestras familias actuales, nos hacen sentirnos orgullosos de individuos notables que pertenecieron a nuestro linaje.
Cuéntanos de tu pequeí±a historia como familia y enriquece el vasto acervo anecdótico de nuestro pueblo mexicano.
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Pareciera ser que el universo se confabula, o será seguramente que todo tiene su para qué, precisamente el sábado pasado estuvimos sacando con mi madre el árbol genealógico y me refería éstas curiosas anécdotas que nos hacen sentir orgullosos de quién descendemos. Además de otras cosas mi madre hablaba de las características físicas de los abuelos y bisabuelos y pues les diré que mi bisabuela Norberta Loaiza Murillo, (hija de Amado Loaiza y Librada Murillo quienes llegaron a Morelia y fundaron la colonia Vasco de Quiroga) era una mujer muy bella de ojos aceitunados y piel muy blanca, se casó con José María Díaz Raya y refiere mamá que era un hombre feo y de rasgos asiáticos, cada vez que Norberta paria un hijo, José María la trataba como una reina, y de ahí surge la descendencia, un hermano de mi madre es "chale" (ojos rasgados), otro con ojos verdes y entonces tengo un primo hermano que es medio asiático con ojos verdes; mi abuela era morena descendiente de los indios tarascos y de ahí nos viene lo moreno, lo resistente de nuestra piel y me parece también lo longevos; su padre Sotero Chávez, un gañan (se referían a gente sencilla en aquellos tiempos) se caso con Gorgonia Arellano (que era una chica con buena posición económica) en contra de la voluntad de sus padres y de esa unión nacieron María (mi abuela), Sotero (el que emigró a la ciudad de México y murió muy joven), Calletana (la solterona), Elvira y Jesús. Dato curioso y que fue notorio en aquel tiempo, tuve una tía que parió triates mujeres y que fueron apadrinadas por Don Lázaro Cárdenas, gobernador en aquel tiempo de Michoacán. Para terminar les diré que mi abuelo materno Don Gumersindo Díaz Loaiza fue autodidacta, hombre en extremo noble que redactaba las cartas de todos los vecinos que se lo solicitaban y conocido en la colonia Vasco de Quiroga por su honradez, rectitud y bonomia.
Siempre resulta interesante y nostálgico recordar nuestros antecedentes. Y quien mejor que nuestros padres para remontarnos a aquellas épocas desconocidas o poco claras para las más jóvenes generaciones de una familia. En mi caso quien iba a decirme (si no es mi padre quien me lo platicó claro está) que por nuestras venas corre sangre mora, es decir que hay un origen desde el medio oriente por parte de mi abuela paterna. Como podemos ver las razas puras no existen ni aqui ni en ningún lugar del mundo.
Las historias de otros remueven las propias, la de mis padres es también muy romántica.
Él obrero calificado, "maestro", trabajo desde niño porque había quedado huerfano a los siete años, Ella, costurera hija de una familia numerosa que tenía que sobrevivir, pues su madre se había separado de su padre y había que ayudar a la familia.
En la calle de Peña y Peña, en el centro de la ciudad, cerca de la fábrica donde trabajaba a la hora del almuerzo el "Maestro" salía a comerse sus tortas, y un chamaquito se senataba a verlo comer para que le convidara.
Ese niño no tenía hambre, pero aquel hombre le llamaba la atención, porque él no vivia con su papá.
Su hermana mayor, la citada costurera, salía a buscarlo y a meterlo a su casa, pero más, lo regañaba, por quitarle su comida a aquel jóven desconocido...
Les termino de contar la historia otro día, lo que les puedo decir es que soy la menor de nueve hermanos, las histoirias de nuestra familia es lo que nos da raices y alas para la vida,
Papá decía: "No es vivir, sino cómo vivir", ¡era un gustoso de la vida!. Hijo de un amor enorme y amó a su esposa y a sus hijos tanto, que hoy que es parte del firmamento junto con mamá brilla para que sus hijos sigamos sus ejemplos viviendo y amando la vida con el mismo gusto con que ellos lo hacían.
Espero que mucha gente participe en este encuentro de recuerdos, luego les sigo contando ésta historia. Que aunque pueidera ser una hitoria común para mí es maravillosa.
Los felicito por esta propuesta para que expresemos nuestras historias de familia.
Este blog es tan original que le abre a la sociedad la oportunidad de estar presente con sus historias.
Gracias por ser incluyentes.
Como las viejecitas... ¿ahora en que me quede?
Él jóven al ver la indiferencia de aquella señorita, y al tener que cambiar de trabajo se alejo del rumbo y cuando regreso a trabajar descubrio que ella seguía trabajando para ayudar a su familia.
El niño latoso ya había crecido y se volvía a sentar a su lado, ahora compartia sus vivencias con aquel amigo grande que después el diria que fue como su padre.
Así la Chata tenía que salir a buscar a su hermano y se encontraba con el maestro que ya era un jóven interesante.
Y empezó el noviazgo... en los finales de los 30's y principios de los 40's la manera de cortejar a la mujer era otra.
Aún conservo las cartas y mensajes de ese romance...
¡Viva la familia!
Me parece maravilloso conocer la historia de nuestros abuelos, bisabuelosy tatarabuelos, porque yo creo que de ahí ya es mucho más dificil que alguien se acuerde. A mi, en lo personal, me encanta platicar con mi abuelo materno sobre su infancia y sobre su papá, que fue un canijo en toda la exensión de la palabra, pues él era árabe y salió huyendo de Irak, porque creemos que algo malo hizo por allá, pero siempre se lo guardo muy bien. Llegó a Chiapas en donde él fue el primero en introducir los aviones a aquel estado. Por lo que me platica mi abuelo, él siempre fue un hombre muy trabajador y comerciante, aunque tenía lo suyo, formó una buena familia. Mis abuelos se conocieron en Chiapas y de ahí hasta la fecha. Me encanta escuchar sus historias, pues las hace tan amenas que hasta mi papá escribió un libro sobre mi bisabuelo Tobías, que se sale un poco de la realidad, pero muy interesante.
PAULITA mi abuela.
Yo siempre le dije abuelita, (mi querida abuelita) nunca les diré como murió, pero si les diré como vivió.
Aunque es un pequeño comentario les aseguro, que lo van a disfrutar.
Mi abuelita en su lecho de muerte, (era tan bromista) nos enseño lo que es la esperanza, los sueños, las ganas de vivir. Llegue al hospital en el que se encontraba mi abuelita, y sobre su cama se encontraba ella, parecía dormida, y le dije que se recuperara para ir a Acapulco y me dijo que no, yo me asuste pensé que ahora si se sentía mal, pero abrió un ojo para ver mi rostro y dijo (levantando las manos y en vos alegre y fuerte) mejor a Cancún. Como este ejemplo les contare todas las anécdotas de mi amada PAULITA.