No lo recordaba

El día de ayer, al intentar hacer una referencia histórica acerca del pensamiento de Voltaire, mi cerebro se obnubiló. No recordaba a ciencia cierta la expresión que había utilizado para definir lo político en la Francia de sus tiempos. Pero ya me acordé.
Voltaire hizo una crítica satírica a la forma de gobernar y hacer política del duque de Orleans. Su atrevimiento lo llevó a la Bastilla, en donde estuvo preso. Cuando finalmente salió, nutrido de enojo y rencor contra el duque, se enfrentó en un duelo de palabras con el noble de Rohan, amigo cercano y asesor en materia política del duque de Orleans. Eso le costó regresar a la Bastilla. Para cuando volvió a salir, se exilió en Londres en donde departió con la crema y nata de los pensadores avant garde de la época, por lo que lo humanístico, lo social y lo artístico fueron su comida diaria. Cuando regresó a Francia cinco aí±os después del destierro, impartió charlas magistrales que posicionaron su nombre y su vasta cultura en alturas a las que jamás accedió el malogrado duque de Orleans.
De la política y los políticos él seí±aló algo que es vigente aún hoy en nuestros días. Si a un hombre sabio le requieren que hable de política, éste hablará del hombre y su devenir, pues todo es político. Si a un iletrado le piden lo mismo, éste seí±alará que eso no tiene por qué saberlo, porque él no se dedica a la política.
Voltaire fue uno de los primeros hombres que tuvo claro que el ejercicio de la política es sinónimo de servicio. Nuestros políticos actuales, casi todos desafortunadamente, entienden a la política como un vicio a su servicio.
Voltaire, Rousseau y Montesquieu sentaron las bases de lo que hoy conocemos como liberalismo social. En sus tesis acerca del tema siempre fueron muy claros y entendieron que la única posibilidad de hacer política de servicio es que el beneficio y fin pueda baí±ar a todos.
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Te puedes imaginar al "honorable y famoso diputado Félix Macedonio" o al ilustre panista que consetudinariamente visitaba los table dance "el diputable" leyendo a Voltaire, Montesquiu y Roseau. Francamente yo no, seguramente que sólo han de conocer sus calles, porque de política, la gran mayoría de los políticos no saben ni papa. ¡Qué el beneficio y el fin llegue a todos! para los diputados, senadores, el presidente, y todos los elegidos democráticamente que están en el poder es una falacia.
Estamos a punto de tener ante nosotros a una nueva Cámara de Diputados, y me parece que sería muy conveniente que estuviera bien equilibrada, teniendo la opinión de todas las corrientes políticas de nuestro país. Hojalá que no se pierdan en el camino del privilegio y el poder, y ahora que se les está obligando a que cumplan sus promesas, verdaderamente se pongan a trabajar, y no a gozar del sinnúmero de privilegios que logran al estar en éstos puestos, que es a nosotros, todos los mexicanos a quienes nos cuesta su carísima manutención.