Discuta y que no lo embauquen — Parte 2

Continúo con la serie de errores de argmentación y falacias que cometemos -o cometen otros- cuando tratamos de convencer a nuestro interlocutor sobre algún tema de nuestro interés. A modo de recordatorio, una falacia es un razonamiento que parece bien hecho, pero en realidad se aprovecha de nuestros prejuicios o de los sesgos que tengamos sobre el tema en cuestión.
Falacia de la acentuación
Cuando ponemos determinado énfasis (por escrito o al hablar) en alguna palabra o frase específica, parece que queremos darle un significado especial, generalmente emotivo, al término que destacamos. Quiero decir que De esta manera, el sentido total de la oración cambiará. Por ejemplo:
"Me gustas mucho cuando estás de buen humor"
Es una recomendación que nadie puede objetar. Sin embargo, al poner el énfasis en alguna palabra o frase en específico, damos un significado sutilmente diferente:
"No debemos decir mentiras a nuestros padres"
Ad hoc
Ad hoc significa que sólo ocurre en un caso particular. Esta falacia es la que salva una hipótesis de ser rechazada cuando no se ha comprobado en todos los casos, sólo en algunos. Por supuesto, una hipótesis, para ser cierta debe cumplirse en todos los casos. La falacia ad hoc se da cuando usamos una explicación como parte del razonamiento. Es decir, cuando una vez que ha sucedido un hecho y hemos encontrado la explicación de éste, aplicamos esa misma explicación como parte de la hipótesis que debería predecirlo. El siguiente ejemplo, tomado de El Ateísmo en la Red: Lógica y Falacias, puede ayudar a esclarecer esto:
--Me curé de cáncer.
--Alaba a Dios; í‰l es tu sanador.--Entonces, ¿curará í‰l a otros que padecen de cáncer?
--Eh, bueno... los caminos de Dios son misteriosos.
Del ejemplo se ve que el aparente razonamiento ya no puede ser válido en todos los casos, sólo en donde a uno de los interlocutores le interesa que lo sea.
En este tipo de error del razonamiento, solemos confundir entre razonamiento y explicación. En un razonamiento, tratamos de probar alguna idea con base en otras verdades; de éstas, es fácil llegar a lo que queremos probar. En una explicación, asumimos desde el inicio que es válida la idea que queremos probar y presentamos verdades que en realidad sólo son consecuencia de lo que decimos. Nuevamente, del mismo sitio, pido prestado un ejemplo más:
Supóngase que se trata de probar que Albert Einstein creía en Dios, diciendo:
Einstein hizo su famosa afirmación 'Dios no juega a los dados' porque creía en Dios.
Esto puede parecer un razonamiento relevante, pero no lo es. Es una explicación de la afirmación de Einstein. Para entenderlo, vemos que la afirmación del tipo "X porque Y" puede ser reformulada como una afirmación equivalente del tipo "Y luego Z". Al hacerlo con nuestro ejemplo, nos da:
Einstein creía en Dios, luego, él hizo su famosa afirmación 'Dios no juega a los dados'.
Ahora queda claro que la afirmación, que parece un razonamiento, en realidad está asumiendo el resultado que debería estar probando, para explicar la frase de Einstein. O sea, es sólo una explicación, pero no es un razonamiento.
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