El Antiguo Palacio del Arzobispado, hoy museo del la SHCP
Caminar por las calles del centro histórico de la ciudad de México es un placer que depara agradables sorpresas, especialmente cuando se descubren lugares como el Antiguo Palacio del Arzobispado, que desde 1994, bajo la administración de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, resguarda y exhibe de manera permanente dos colecciones: la de Acervo Patrimonial, conformado primordialmente por obra plástica colonial, y la de Pago en Especie, una de las muestras de arte contemporáneo mexicano más dinámicas.
La ubicación de este majestuoso palacio del siglo XVI es inmejorable, en la calle Moneda Nº 4, un corredor lleno de monumentos nacionales de primer nivel. Allí está la primera imprenta y la primera universidad del continente, la Casa de la Moneda, el Palacio del Virrey, el Templo de Santa Teresa la Antigua, el Convento de Santa Inés, las Casas del Mayorazgo de Guerrero, la Academia de San Carlos y la Iglesia de la Santísima Trinidad.

Antiguo Palacio del Arzobispado tomada de Flickr por Paula Moya
Es realmente un marco escénico impregnado con una carga histórica impresionante no sólo colonial sino también prehispánica, ya que el Palacio del Arzobispado fue construido sobre los cimientos de la pirámide de Tezcatlipoca –uno de los dioses mexicanos más venerados- que formaba parte del recinto ceremonial del Templo Mayor de la Gran Tenochtitlan, capital de los aztecas.
Este descubrimiento arqueológico se hizo en 1985 cuando el edificio sufrió una restauración a raíz del terremoto que sacudió la ciudad en ese mismo aí±o. Hoy los restos prehispánicos de esos basamentos piramidales se pueden apreciar claramente a través de un piso de cristal. Es así como este recinto, además de la invaluable obra que custodia, guarda una historia de más de cinco siglos.Fue aquí donde, según cuenta la leyenda, Fray Juan de Zumárraga recibió a Juan Diego cuando le llevó el testimonio del milagro de las rosas, que certificaba la aparición de la Virgen de Guadalupe en el Cerro de Tepeyac en 1531. A finales del siglo XIX el palacio dejó de utilizarse como residencia arzobispal e inició una nueva función como oficinas gubernamentales y desde 1961 se entregó el inmueble a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Este histórico palacio comenzó una nueva etapa en 1994, esta vez como museo para albergar y exponer sus dos grandes colecciones cuya génesis, especialmente la de Pago en Especie, es única en el mundo. La colección de Acervo patrimonial se ha ido conformando desde 1821, cuando la Secretaría de Hacienda inicia lo que con los aí±os se convertiría en un invaluable legado, rescatado de sus bodegas, oficinas, talleres y aduanas.
Un arte colonial muy rico con el objetivo fundamental de restaurarlo, conservarlo y exhibirlo en un lugar con todos los adelantos en museos modernos. Posee lo mismo piezas de cerámica hispánica, esculturas y óleos del siglo XVII, que muebles franceses e ingleses del siglo XIX. En total se superan las 10 000 piezas entre mobiliario, numismática, herrajes, objetos de arte aplicada, filatelia fiscal y equipo de oficina entre los cuales hay una sala que recrea una oficina de hacienda de principios de siglo con sus cajas registradoras, relojes y archiveros.
Destaca especialmente el arte religioso, con piezas tan extraordinarias como una mesa de sacristía dominica con incrustaciones de carey, marfil y concha; una selección de obras al óleo en torno a la Redención, y dos esculturas en marfil, la de un Cristo y la de Santiago Matamoros a caballo. La colección de Pago en Especie, por su parte, es fruto de una iniciativa que lanzó en 1957 el muralista Alfaro Siqueiros, a la que se unieron otros artistas.

Depósitos de las obras de Pago en Especie tomada de Flickr por Foro mexicano de la cultura
La historia cuenta que en aquel aí±o un buen amigo de Siqueiros estaba a punto de ir a parar a la cárcel por no pagar impuestos y éste abogo por él lanzando sobre el tapete la novedosa propuesta. Esto fue acogido por las autoridades de Hacienda. En 1975 se emite el decreto presidencial que daba plena vigencia a esta nueva modalidad. Antes de la promulgación de este decreto, algunos artistas como Diego Rivera o Rufino Tamayo ya habían donado sus obras y pronto otros artistas se sumaron a este innovador programa.
Este sistema ha tenido mucho éxito porque para los artistas es más fácil cumplir así con sus obligaciones fiscales y porque saben que su obra formará parte de una colección, patrimonio de la nación, que se exhibe de manera permanente en un recinto especializado que se dedica a preservar, conservar, difundir y promover el arte. Muchas de las obras de esta colección se integran temporalmente a muestras itinerantes por el país y el extranjero.
Un comité de selección integrado por expertos curadores de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y peritos del Instituto Nacional de Bellas Artes, se encargan de evaluar la obra del artista de acuerdo con el monto de sus ingresos. Entre otras cosas, dictaminan si la obra es de calidad y, sobretodo, representativa del autor, para que posteriormente pase a custodia de la Unidad de Promoción Cultural y Acervo Patrimonial que administra el Museo del Antiguo Palacio del Arzobispado.

Detalle del Palacio del Arzobispado tomada de Flickr por Bomba Rosa
Prácticamente en todos los casos, los artistas se preocupan por entregar obras de gran calidad, lo cual ha enriquecido la colección a tal grado que se puede apreciar la trayectoria de los artistas. La colección de Pago en Especie bordea las 3 000 obras y cada aí±o se incrementa, especialmente con la obra de artistas jóvenes que participan con entusiasmo. Eso es lo que hace a esta colección tan fascinante pues el museo está integrando la colección más dinámica de arte contemporáneo mexicano y probablemente mundial.
Además, a este programa se pueden adherir, y de hecho han participado, los artistas extranjeros residentes en México para cumplir sus obligaciones fiscales, o bien los artistas mexicanos residentes en el extranjero pero que tienen actividad comercial dentro del país. Con tal cantidad de obra, el museo constantemente realiza muestras temporales por tema, por tendencia, por autor. Incluso, el museo incorpora una sala especial llamada Sala Libre Para Tocar donde las personas invidentes pueden acercarse a la belleza de las obras mediante el sentido del tacto.
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Hola, solo quiero hacer el reconocimieto y asì mìsmo agradecer tan completa informaciòn, en verdad me ha ayudado y me ha dejado un conocimiento mucho màs amplio sobre tan precioso recinto.
Gracias!
orale... felicidades! muy interesante y completo artículo.
Ahora si me ilustraron, la verdad no sabia nada de la historia de este actual museo, ahora tengo una nueva opción de museo que visitar en el bello sobrepoblado centro histórico de la ciudad de México.
buen fin....y un excelente puente!!!!