Escéptico no es una etiqueta
¡Hola! Hoy quiero hablar sobre un tema que surgió en la charla de la noche: los escépticos. Uno de mis amigos es una persona muy sensible que considera que hay cosas en este mundo que están fuera de nuestro control y de nuestro entendimiento. Yo, por mi parte, no niego lo que me dice. Sin embargo, me gusta pensar dos veces las cosas cuando alguien me relata alguna historia, de esas que suenan a algo fuera de lo ordinario.
¿A qué me refiero? Bueno, primero que nada, quiero expresar que no niego que existan cosas sobrenaturales en este mundo. Yo misma he creído en algunas cosillas desde siempre. Sin embargo, considero que no podemos dejarnos embaucar por cualquier historia. Y repito y enfatizo: por cualquier historia.
Creo que ése es el meollo de la situación. Hay algo que no nos enseí±an en la escuela y que podría ayudarnos, realmente, a discernir la verdad de la mentira. A eso le llaman pensamiento crítico, y no significa, de ninguna manera, que vamos a ir corriendo por el mundo negando todo sin ton ni son.
Bueno, mi punto es sencillo: el pensamiento crítico evita que uno caiga en camelos, falacias, embustes o charlatanerías. Es importante detenerse un poco antes de juzgar algo. Deternerse a pensar, a meditar si lo que oímos o leemos está basado en la razón, en algo cierto que ya hayamos entendido antes, o en algo ya probado. Lo malo de ser crédulo, y quiero decir irresponsablemente crédulo, es que hay otras personas que no dudan en aprovecharse de nuestra ingenuidad para obtener algo: dinero, apoyos, sentimientos a favor, etc. Podríamos terminar siendo utilizados de muy malas maneras.
Por eso insisto: el pensamiento crítico es, más que otra cosa, un arma defensiva. Quizás no exista un único método para comprobar todo tipo de historias o creencias. Pues bueno, busquemos otro. La ciencia es una maravillosa manera de entender una parte del mundo. Cierto que no todo lo que existe tiene explicación científica, por el momento. Quizás más tarde, cuando haya más estudios al respecto.
Aquí hago un pequeí±o paréntesis para aclarar ese asunto de la ciencia: ni tanto que queme al santo ni tanto que no le alumbre. La ciencia es una manera pública (es decir, que todos pueden conocer y reproducir) de buscar el conocimiento. No es la respuesta a todo (no puedo saber si David me ama usando pruebas sicológicas, ni sabré si Dios existe haciendo experimentos con ángeles). La ciencia es la manera que tenemos los humanos para ir quitando las capas de cebolla de nuestro ignorancia: poco a poco, por aproximaciones sucesivas, vamos entendiendo las relaciones físicas de este mundo. Poco a poco, porque nuevas hipótesis y nuevos experimentos revelan nuevas ideas y tiran a las viejas. Así siempre ha avanzado la ciencia.
Regresando al asunto del pensamiento crítico: esta "arma" con que contamos para defendernos de charlatanes es, de alguna manera, como un músculo que se debe desarrollar. Claro que ciertas técnicas y métodos, pero todo empieza de la misma manera: deteniendo nuestro pensamiento y observando. Es decir, antes de emitir un juicio de apoyo o rechazo, debemos suspender nuestra ideas y "desmenuzarlas, por así decirlo: busquemos que los hechos, lo que observamos, todos y cada uno, ajustan a la explicación o teoría que se nos propene. Quizás no tengamos suficientes elementos para saber si algún punto es cierto o no. Hasta que podamos estar seguros de ello, no podremos avanzar en nuestro proceso crítico.
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Yo diría que sí es muy necesario el pensamiento crítico para discernir y percatarnos de muchos eventos y aspectos externos, más que nada con respecto a la ciencia, pero más allá de esas cosas que ésta prueba y confirma mediante hipótesis, comprobaciones, teorías etc. está presente la intuición, que dicho sea de paso no es exclusiva de las mujeres, también hay hombres extraordinariamente intuitivos. Esta nos lleva a "sentir" a "percibir" ciertos eventos y supongo que muchas mujeres estarán de acuerdo conmigo, ya que nosotras somos más dadas a dejar fluir y dejarnos llevar por esa intuición.
Para aquellos que se dicen escépticos. Les voy a narrar una de las tantas anécdotas que me han tocado vivir. Hace ya más de 30 años que estábamos velando a mi abuelo materno en su casa, ya sabes, con toda la familia reunida y se dio una pluralidad de comentarios en torno al comportamiento de una tía política a la cual se le achacaba que era una bruja y que de ésta misma dependió la muerte de mi abuelo. Estando en pleno rezo, como se hace en esos casos, que todos vamos a la par con la voz muy alto, de pronto se fue la luz, entró un aironazo y un horrible olor a caño y azufre que era difícil de no percibir. El miedo nos tenía acorralados, cuando de pronto mi madre y alguna de mis tías empezaron a emitir una sarta de groserías y maldiciones que jamás he de olvidar. En un lapso de segundos tocaron a la puerta y dos vecinas llenas de horror nos dijeron que qué estaba pasando, ya que de la casa de mi ya fallecido abuelo salían llamas tremendamente grandes, como si el infierno se hubiera apoderado del lugar. Nunca se me va a olvidar el pánico que esa noche vi y sentí.
Hoy por hoy me convenzo de que es mucho mas lo que desconocemos de lo que conocemos, a pesar de nuestra educacion y conocimientos y mas ahora que existe esta maravillosa herramienta que es el internet dondé se comparte y viaja una cantidad - ¿interminable ? - de conocimientos, unos ciertos otros no tanto y otros verdaderamente ridículos, por lo que el papel de los escépticos es IVTAL para que cuestionemos todo lo que pasa por nuestros ojos, y tener la mente abierta a nuevos conocimientos reales, la mejor lección me la dió hace poco una amiga - Veronica - que vive en EUA Y LE AGRADEZCO TENER ESE PENSAMIENTO CRÃTICO PUES HAY UNA CANTIDAD INIMAGINABLE DE "GENTE" QUE TRATA DE ENGAÑAR AL QUE SE DEJE..............pero no cerremos los ojos a las verdaderas necesisdades de tanta spersonas que lo necesitan