
Cuatro expertos buzos de una compañía canadiense que realizaban reparaciones en un tramo del sistema Cutzamala murieron trágicamente. Su pericia, profesionalismo, experiencia y disciplina en el trabajo que desempeñaban no fue suficiente paa que pudieran salvar su vida.
Lo que me lleva a pensar en la máxima de los abuelos: cuando a alguien le toca, ya se chingó. Les voy a dar un ejemplo de que esto es absolutamente cierto. Seguro se acuerdan del corredor de autos de Fórmula 1, Ayrton Senna Da Silva. Él murió un primero de mayo de 1994 en la pista de carreras de San Marino. Quizás esto no les diga nada, seguramente algunos de ustedes estarán pensando “un corredor de autos de Fórmula 1 está expuesto a eso: a morir”. Es más, muchos de nosotros estamos seguros que cada temporada de Fórmula 1 quizá muera un piloto. Eso sería más o menos lógico, aunque lamentable, por supuesto.
Lo que tiene que ver con mi ejemplo es que ese día un aficionado a las carreras no pudo entrar al autódromo y estaba viendo el desarrollo de la carrera en su televisor cuando, como todos los demás, presenció el accidente en vivo y por consecuencia, la muerte del conductor. Salió corriendo de su domicilio hacia el autódromo y al no encontrar vehículo para transportarse, emprendió la carrera hacia el lugar. En su desbocado intento por llegar, no observó un cable que pendía de un poste y lo rozó. Murió electrocutado el mismo día que su ídolo Ayrton Senna. Todo esto lo sabemos por el relato de su madre, quien así lo atestiguó.
En fin, uno se salva del rayo, pero no de la raya. Lo digo en referencia a estos cuatro canadienses. Sería muy interesante saber qué combinaciones cósmicas se dieron para que estos cuatro vinieran a trabajar al lugar y a la hora menos indicadas. Seguro nos sorprenderíamos de las coincidencias que dieron lugar a este triste acontecimiento. Descansen en paz.





















1 respuesta hasta ahora ↓
1
Gaby Aragón-biggaby
// Miércoles 19 Noviembre 2008 a las 10:41 am
Definitivamente que cuando te toca, te toca. Existen infinidad de relatos con respecto a estas coincidencias, nada menos me contaron uno con respecto al lamentable “avionazo” del 4 de noviembre. Es un panista que tenía que ir en ese vuelo y tuvo un contratiempo familiar que no le permitió llegar al hangar y tomar el avión, estaba designado para estar ese día allí, y el destino y la maravillosa “casualidad”, yo más bien diría causalidad lo llevaron a “perder” y no poder ir a trabajar ese fatal día para los que si llegaron.
Escriba un Comentario