Un pensamiento para los caídos del vuelo AF 446

“El alma es un vaso que solo se llena con eternidad.”
Amado Nervo
El alma es eterna; lo eterno, es para nosotros inmortal, lo inmortal es sagrado. Lo sagrado no se toca.
Vivir. Un respiro…otro respiro. Mi cuerpo vive por ello, mi materia vive de esos respiros. ¿Se le puede llamar a esto vida? Para mi es dependencia.
La vida comenzará el día en que el alma comience a vagar solitaria en la eternidad, después de haber vivido en un cuerpo que sufre deterioro con el tiempo; un Recipiente que posee una cavidad que en forma de palabras traduce para el hombre lo que el alma quiere enseí±arle al todo el resto de la humanidad.
Vivir se ha convertido en una total necesidad para nosotros, mientras mas prolongada nuestra existencia sea supuestamente más conocimiento se obtiene, pero pienso que esto es relativo. Una mariposa solo necesita 24 horas para llevar a cabo el milagro de la vida y nosotros necesitamos 100 aí±os para empezar a valorarla, sin tener en cuenta como lo hace Sócrates que si la vida fue una continua búsqueda de la verdad y conocimiento, no hay por que preocuparse de la muerte.
“Estamos en este mundo cada uno como en su puesto y que nos está prohibido abandonarle sin permiso.”
Andamos por la vida como cumpliendo un horario de trabajo, y a la hora de morir nos lamentamos por lo que pudo haber sido y no fue. Esto es lamentable, pues Platón el Fedón nos dice que cuando se busco la sabiduría y el conocimiento en vida se puede esperar la muerte tranquilamente y sin preocupación alguna. Buscar siempre la verdad, pero teniendo en cuenta que la verdadera verdad se conocerá después de la muerte.
La muerte, la inmortalidad y el conocimiento son los pilares de este diálogo, van entrelazados pues al buscarse el conocimiento, nuestra alma- que es inmortal- continuara teniendo ese mismo conocimiento pero se encarnará en otro ser humano que lo irá descubriendo a través de los aí±os y la experiencia.
Para Sócrates, el cuerpo y las sensaciones física son un estorbo para alcanzar el verdadero conocimiento y esto se comprueba cuando dice: “¿y no es a causa de eso que el alma del filósofo siente un gran desprecio por su cuerpo, lo rehúye y busca permanecer sola en sí misma?”
La muerte por otro lado, es un paso a otra vida, pero también es un renacer para nuestra alma. “Nuestra alma recuerda una verdad a la que tuvo acceso antes de encarnarse y vivir en este mundo material, nuestra alma recuerda algo que conoció cuando vivía en el mundo de las Ideas” Ella se encarnará en otro ser humano, que tendrá las mismas posibilidades de adquirir el conocimiento de su alma, buscando de forma inconsciente en el mundo de las ideas, pues, es su propia experiencia la que lo llevara ante las puertas del conocimiento y la verdad. Pero sólo él puede escoger ese camino o mas bien recordarlo – “Conocer es recordar”- ahí es donde entra ese libre albedrío del que han hablado muchos escritores de diferentes religiones.
Luego de que el cuerpo material se deteriora y muere, permanece lo que somos en esencia, la búsqueda de la belleza física no es tan importante como la belleza del alma; es así como podríamos permanecer en el mundo así sea de forma incorpórea, pero ésta inmortalidad es mas bella que el poder permanecer vivo en la tierra sin hacer nada por uno mismo. "La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos."
Concluyo diciendo que el mundo moderno ha desplazado el alma; la superficialidad se ha apoderado de todo aquel que se lo permite y el alma ha dejado de ser tan importante; solo algunas personas son las que se ocupan de ella y la alimentan a diario, y son estas mismas personas las que buscan de alguna manera solucionar la crisis existencial del hombre moderno, el cual está tan ocupado en sí mismo que se olvida del verdadero sí mismo.
Yo aún estoy en esa búsqueda de lo verdaderamente perdurable y textos como el Fedón o del alma hacen que me sienta segura en esa búsqueda, por que el resto de las cosas se dan por aí±adidura. “En un alma grande todo es grande”.
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Franí§ois de la Rochefoucauld (1613-1680)
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El amor es tan sorpresivo que siempre o la mayoría de las veces, llega cuando uno menos se lo espera y de quien menos se espera.
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Verdaderamente evocadora la reseña para abstraernos un poquito del torbellino de la vida y darnos un espacio para pensar más allá de las trivialidades de la vida. Para mí, y lo siento como una certeza es que somos almas eternas atravesando por una experiencia humana.
Elegimos, nacemos, aprendemos, tomamos sabiduría de las experiencias y trascendemos, entregamos cuentas, es como una prueba en la que te preguntan si pasaste o no la prueba; y nuevamente el ciclo en donde elegimos nuevas misiones o tareas. Cierta estoy que venimos a aprender, algunos con más celeridad que otros, algunos con una sabiduría que nos puede asombrar, así hay almas prístinas (muy jóvenes), que apenas se inician en el camino y que son seres con niveles de conciencia bastante bajo, almas jóvenes que ya han tenido su trayecto, las almas maduras que ya han evolucionado pero que todavía necesitan aprender y al final las almas más puras, que son viejísimas y que ya las podemos encontrar como abatares o almas ascendidas. Gracias por la nota porque me hizo recordar la importancia del "aquí y el ahora", y porque en cualquier momento, como los del vuelo AF 446 podemos partir "sin previo aviso."
Con respecto precisamente a este tema y leyendo una novela muy interesante de Irvin D. Yalom "Un año con Schopenhauer" me permitiré hacer una referencia del mismo y es con respecto a uno de los ensayos de Schopenhauer; (aunque en todos sus escritos está siempre presente su misantropía). "Acerca de la doctrina de la indestructibilidad de nuestro verdadero ser por la muerte". Dice..."Si en nuestras relaciones cotidianas alguno de los muchos que quieren saber de todo pero no aprenden nada nos pregunta si continúa la existencia después de la muerte, la respuesta más conveniente y, sobre todo, la más correcta sería: Después de la muerte serás lo mismo que eras antes de nacer". Este genio, obscuro y solitario (un extremo saturnino, para los semiólogos) desdeñaba enormemente la cercanía y el contacto con los humanos, sin embargo todo parece indicar que de su genio y de sus ideas, grandes filósofos y científicos basaron sus teorías, entre ellos Sigmund Freud, desgraciadamente sin reconocerlo.